La Ventana de Trutruka

jueves, agosto 09, 2007

Copihue, una historia de amor

El copihue -copiu en mapudungun, Lapageria rosea para los botánicos, flor nacional de Chile,- crece hoy en un rincón del jardín de la casa de mi compadre Jecho, en Lanaken, comarca situada al noreste de Bélgica y pegada a Holanda.
En un correo electrónico, un emocionado y perseverante Jecho se enorgullece de su logro – “me cachiporreo”, dice- y envía una foto de su copihue, “... tercer año en Bélgica y ya tiene 10 flores, lo tenemos en un macetero detrás de una hortensia; éstas son las flores más grandes, las otras pequeñas parecen ají y están verdes todavía...”.
En Chile, trepado en boldos, coihues, canelos y avellanos, y enredado en matorrales; en Lanaken, conviviendo con hortensias. Milagros de la globalización...
La leyenda dice que el copihue es una flor inspirada en la historia de un amor imposible, una historia trágica a lo Romeo y Julieta, pero esta vez entre jóvenes mapuches de tribus rivales. Aquí va la versión recogida por el escritor Oscar Janó.

“Hace muchos, muchos años, cuando todavía no llegaba el hombre blanco, habitaban la tierra de Arauco, pehuenches y mapuches. Allí vivían una bella princesa, llamada Hues, y un vigoroso príncipe pehuenche, cuyo nombre era Copih. Sus tribus estaban enemistadas y se combatían a muerte. pero Copih y Hues se amaban y se las ingeniaban para encontrarse en lugares secretos de la selva.
Un malhadado día los padres de ambos jóvenes se enteraron y temblaron de furor. Copiñel, el jefe de los pehuenches y padre de Copih, y Nahuel, jefe mapuche y padre de Hues, se fueron cada uno por su lado hasta la laguna donde ambos enamorados se veían furtivamente. Cuando Nahuel vio a su hija abrazándose con el mozo pehuenche, arrojó su lanza contra Copih y le atravesó el corazón. En medio de un borbollón de sangre, el príncipe se hundió en las aguas de la laguna. El jefe Copiñel hizo entonces, lo mismo con la bella Hues, quien, con el corazón atravesado por la lanza implacable, también se hundió en la laguna. Hubo mucho llanto en las dos tribus por la muerte de los dos jóvenes.
Cuando hubo pasado un año, pehuenches y mapuches se reunieron en la laguna para recordar la muerte de sus príncipes. Llegaron de noche y durmieron junto a la ribera, pero con las primeras luces del día, vieron en el centro de la laguna un suceso asombroso: del fondo, surgían dos lanzas entrecruzadas .Una enredadera las enlazaba, y de ella colgaban dos grandes flores de forma alargada: una roja como la sangre y la otra blanca como la nieve. Las tribus enemistadas comprendieron, se reconciliaron y acordaron llamar a la flor: copihue, que es la unión de Copih y de Hues”.

Y eso...

6 Comments:

At 11:13 a. m., Anonymous Toño Ibarra said...

Linda historia para ilustrar la hazaña del Jecho, compadre compartido, de lograr un enclave sureño en tierras flamencas, reviviendo lo del Flandes Indiano.

Seguimos esperándote en La Araucanía, cuando quieras ven y hacemos ¡ Salud ¡

Mi segundo re-toño te tiene en el primer lugar de sus links en blogspot.com/estebanibarral

 
At 5:32 p. m., Anonymous Piru said...

Muy lindo!

 
At 6:09 a. m., Blogger BohemiaMar said...

He llegado hasta acá por casualidad y veo que me tienes linkeada. Gracias, eso quiere decir que mi blog te gusta, aunque nunca me dijiste nada. Yo he revisado tu blog y es de mi total agrado, por lo tanto te linkearé al mío. Por favor cuando me visites, dime algo :))
El mundo es pequeño e internet más.
Un fuerte abrazo.

 
At 12:54 p. m., Blogger Aloysius said...

Me imagino el orgullo, estimado Toño de la Araucanía, el que la flor temuquense-lebulense se enseñoree en tierras flamencas. Ojalá el compadre Jecho le saque partido y no tenga su copihue de puro adorno.
Los pétalos de copihue tienen su cuento, propiedades y virtudes, al igual que los pétalos de rosa. ¿Recuerdan a Tita preparando a Pedro, su amor imposible (cualquiera creería que siempre los amores verdaderos son imposibles), el plato de codornices en pétalos de rosas, en “Como agua para chocolate”, de Laura Esquivel? Sus efectos fueron devastadores e incendiarios, una de sus hermanas desatada, con un brío descontrolado, expelía olor a rosas.
Para el lado de Laraquete, preparaban no ha mucho un suculento plato de mariscos acompañado de una ensalada de pencas, digüeñes y piñones, sazonada con una pizca de merkén y coronada con hojas de copihue cortadas en juliana. El calor que provoca, se soluciona como se debe o bien dándose un chapuzón en el mar y doble.
Existe también un cóctel afrodisíaco que, pensando en dos personas, tiene como ingredientes:
· 1 ½ vasos de pisco 40º
· 1 vaso de jugo de naranjas
· ½ vaso de limón de pica
· 1 vaso de jarabe de goma
· 6 gotas de amargo de angostura
· 2 claras de huevo
· 8 a 10 cubos de hielo
· 3 cucharadas de azúcar flor
· 1 copihue

Batir en una licuadora el pisco, el jugo de naranja, el limón de pica, el jarabe de goma, 4 gotas de amargo de angostura, una clara de huevo y el hielo.
Paralelamente, glasear los pétalos de copihue, mezclando 1 clara de huevo con el azúcar flor, batiendo hasta que se incorporen bien y se forme una pasta líquida. Luego, con una cuchara chica, esparcir el glaseado sobre los pétalos de copihue.
Servir lo batido en una copa de boca ancha, agregar una gota de amargo de angostura en cada copa y decorar sobre el vertido con dos o tres pétalos de copihue glaseados, y a encomendarse a María Magdalena se ha dicho que el ardor es más fuerte.

El fruto del copihue, una baya dulzona y semillenta, es muy apetecido por los adolescentes, y su raíz es usada en la medicina popular contra enfermedades venéreas, gota y reumatismo.

Eso sería por ahora. Saludos a tu hijo, ya lo visitaremos en su blog, si es que me envías su dirección.

 
At 2:00 p. m., Anonymous Teresita said...

Me encanta el material que posteas constantemente. No dejes de hacerlo. Gracias por este espacio a la Cultura.

 
At 1:49 p. m., Anonymous Anónimo said...

me encanto la noticia es muy linda es una de las mas lindas que e leido bueno es la cegunda pero es muy linda

 

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