La Ventana de Trutruka

sábado, mayo 27, 2006

Amores platónicos




“La cobardía es asunto
de los hombres, no de los amantes.
Los amores cobardes no llegan a amores,
ni a historias, se quedan allí.
Ni el recuerdo los puede salvar,
ni el mejor orador conjugar".

“Óleo de Una Mujer con Sombrero”,
Silvio Rodriguez


Hay amores que no se concretan, que se quedan a mitad de camino. A lo mejor, nunca debieron partir. Son amores sufridos, idealizados, de ensueños, cómplices, inalcanzables. No dejar de lado al masoquista amor de lejos, amor de pendejos. Amores imposibles, amores platónicos.
El amor platónico se refiere a un amor puro sin relaciones sexuales. En los Diálogos de Platón, Sócrates le dice al joven Lisis “el amor es desear que la persona amada sea lo más feliz posible". En el amor platónico la mayor declaración de amor es la que no se hace: quien siente mucho, habla poco
Son amores que no son impulsivos, la parte instintiva no juega el papel principal. No son físicos ni pasionales sino que se caracterizan por ser más emocionales e intelectuales. Predomina el afecto y sentimiento y, también, el pensamiento y la imaginación..
Los amores platónicos hacen que se idealice a una persona en la fantasía de los pensamientos, con sentimientos de amor hacia ella, de una manera muy creativa en todo caso. Si no pregúntenle a los poetas.
El amor platónico no tiene matices, no tiene negociación, no tiene detalles sucios, está fuera del tiempo, no envejece, no cambia de humor, no da lugar a discusiones. Es limpio, puro, y está siempre en suspensión.
Afirman que, estadísticamente, es más propio de hombres que de mujeres. Es que la mujer tiene menos bloqueos a la hora de expresar sus sentimientos, y es más propio del hombre expresarlos a través de idealizaciones y fantasías que basándose en la realidad.
En suma, el amor platónico crea una ilusión en un mundo que tiende a la desilusión y al desamor.
Y no se crea que estamos libres de caer en este estado. Hace unos días se conoció una encuesta realizada por la Asociación Estadounidense de Terapia Familiar y de Pareja, en que se señala que el 45% de los hombres casados y el 35% de las féminas esposadas había mantenido al menos una vez una infidelidad platónica. (En La Tercera de la Hora, 23-04-2006).
"La mayoría de las personas cree erróneamente que una infidelidad sólo existe cuando hay contacto sexual. En las nuevas infidelidades, sin embargo, los affaires no tienen que ser sexuales: algunos son primariamente emocionales", sostiene la sicóloga estadounidense Shirley Glass, en su libro "No sólo amigos",
Esta experiencia de infidelidad emocional se caracteriza por tratarse de relaciones con un nivel de comunicación muy profunda, expresando emociones y afectos muy intensos, de gran dependencia mutua y en las que existe tensión y energía sexual, pero que jamás se concreta.
Sucede que conocer a ese a amigo o amiga, a ese compañero de trabajo o compañera de oficina, se convierte en una novedad para el corazón, sobre todo si se está viviendo una relación de pareja insatisfactoria. Entonces, las conversaciones se tornan más íntimas y, de a poco, surge dependencia entre ambos. Se cuentan sus penas, sus problemas, sus sueños y se sienten comprendidos. ..
Sin lugar a dudas, el elemento que mantiene la fantasía es la ausencia de rutina porque en estos vínculos no hay cuentas que pagar, ni problemas en casa con los niños o quejas de familia. Sólo se encuentra apoyo, comprensión y cariño en apariencia incondicional.
Y en eso radica la secreta seducción de estas relaciones: al no concretarse, no hay realidad, ni defectos, ni problemas con los cuales enfrentarse. La amada o el amado se transforma en una suerte de promesa de un futuro maravilloso.
Curioso lo de los amores platónicos. Son amores pendejos, pero están ahí. Si no que lo confirme Catherine Mansfield, la que en su “Diario” (Barcelona, Ediciones B, 1987. Traducción de Ester de Andreis) relata lo siguiente:

“Chelsea, 21 de agosto de 1917

Esta tarde he vuelto a casa y E ha venido. Yo estaba de pie en el estudio y alguien ha silbado en el camino. Era él. He salido a comprar leche, miel y pan moreno. Luego nos hemos sentado, hemos tomado el té y hemos hablado. Este hombre se parece a mí de una manera extraordinaria. Me gusta mucho; con él soy tan sincera que tengo una verdadera alegría, una de las verdaderas alegrías de mi vida, cuando viene y habla y se queda conmigo.
Antes de que viniese y de que hubiésemos comido juntos, yo no comprendía cuánto lo quería ni cuánta armonía nos unía. Una comprensión verdadera. Parecía que hablásemos un idioma diferente y que volviésemos de un país lejano. Yo sólo sentía que todo era perfecto y que nos comprendíamos mutuamente. Esto y nada más. Y había "bienestar" en nuestra atmósfera. Hay una división: la gente que es mi gente y la que no lo es. El es mío…
Cuando hemos salido he visto el cielo, después de un día ciego, nubes pequeñas y nubes grandes. Nos hemos despedido delante de Vinden. Esto es todo. Pero he querido anotar estas cosas:
1. Se encuentran y apenas se tocan.
2. Se unen y se separan.
3. Están separados y se vuelven a encontrar.
4. Comprenden el lazo que los une”.


Y eso…

8 Comments:

At 8:04 p. m., Anonymous Anónimo said...

Y qué hacemos con ese amor que se nos quedó en el corazón de por vida. Esa fotografía "guardada" entre mis cosas, con el aroma y las sensaciones mas ricas vividas con otro. ¿es aquel el verdadero otro?, será que me convertí en tan ajena que así lo percibo hoy.
Ahora, presa de la vida misma, "pienso en tí, mi vida, pienso en tí, en las horas amargas y la dicha de poder vivir".

La locura debiese tomarse como el acto más cuerdo deºhacer lo que realmente sentimos con cada hormona de nuestro cuerpo, dejarlo todo, irme con el, abandobar el trabajor y dejar una magra carta explicando las razones y no razones de la huida. Pero como eso no es llegar y hacer, aquí estamos, abrazada a nuestros hijos, soñando por la noches con él, me rescatará de esta vida y me llevara a brazil a tomar caipiriña a orillas de las aguas tibias, bajo una palmera hermosa. Nos bañaremos desnudos por la noche y dormiré abrazada con éñ, nuestras almas se entrelazarán y diremos que jamás nos debiesemos haber separado. A mí eso no me pasó ya... tengo una amiga que estuvo a punto de hacerlo y se arrepintió camino al aeropuerto. Felicito a quien logre hacerlo y echarse a toda la idiosincracia al bolsillo, total vida mucha, plata poca y ganas infinitas.

VIVAN LOS AMORES PLATONICOS Y LOCOS, QUIERO QUE VIVAN EN MI POR SIEMPRE.

 
At 11:51 p. m., Blogger {Pure} Essence said...

Me gusto mucho lo que escribiste acerca de los amores platonicos... quizas los amores platonicos en realidad son amores cobardes como los de la cancion de Silvio Rodriquez. No estoy muy segura de estar de acuerdo con lo planteado acerca de las infidelidades "emocionales", siento que los gringos a veces tienen concepciones mas bien paranoicas de las amistades entre hombres y mujeres, pero tal vez es cierto.

PS: perdona las faltas de ortografia, pero este teclado me impide ser fiel al castellano.

 
At 8:10 a. m., Anonymous Anónimo said...

Que buena onda. Sobre todo cuando te levantas temprano de madrugada y lees esto. En cuanto a que los amores platónicos son pendejos. . . no estoy tan
seguro.
Yo lo pondría de esta manera: amor Platónico antes de los
cuarenta (en el caso de los hombres) SÍ que es de pendejos. Pero de allí en adelante. . . carajo como cambia la vida.

Un abrazo platónico

 
At 10:19 a. m., Anonymous Anónimo said...

Me gustó mucho el mensaje.....entonces cuando nos vemos? ja ja ja

Un besotote

 
At 10:24 a. m., Anonymous Anónimo said...

Me encantó este texto, cuanta verdad en sus líneas, que nos llevan a recuerdos intensos...

 
At 11:24 a. m., Anonymous Anónimo said...

Este mensaje en lo personal no me pudo llegar en mejor momento, si supiera lo que me ha pasado en estas últimas semanas, pero bueno me reencontré con mi viejo y gran amor, asi es que gracias por este pequeño mensaje.
Un abrazo

 
At 10:29 p. m., Blogger Daniel Vargas O. said...

“los besos que no se dan se ponen añejos”
versión 1.0



El tipo llega a la esquina un cuarto de hora antes de lo convenido. Elige un punto desde donde pueda tener una visión panorámica del sector para estar atento a su llegada. Los 15 minutos demoran un siglo en transcurrir. Mira su reloj una y otra vez. Ensaya mentalmente el saludo, las primeras palabras, las mejores preguntas. Son las 6 y cinco. Verifica que no ha llegado. Cruza la esquina de sur a norte y luego de oriente a occidente. Vuelve a cruzar hacia el sur. No ha llegado. Son las 6 y doce minutos. Ella es siempre muy puntual. Ambos comparten esas practicas de responsabilidad y rigor que hacen que la gente crea en sus promesas. Son las 6 y 20. Cruza nuevamente la esquina chequeando en cada vértice. A las 6 y 30 decide hacer algo. Ha pensado en las peores cosas: accidente, aglomeración de trafico, problemas en la oficina... Lo peor, lo que mas le golpetea en la cabeza como un gong es el olvido. Descubre a 40 metros de la esquina un teléfono público. Va hacia él. Camina retrocediendo para cerciorarse de su llegada si eso aconteciere. Felizmente el teléfono permite vigilar la esquina mientras habla. Son las 6, 40. La cantidad de gente, de micros, de escolares, de bocinas, de parejas que se esperan y se encuentran. Todo parece que aumentó esta tarde. Llama a su oficina -a la de ella- nadie responde. Espera cinco minutos. Puede que esté en el baño, o lejos del teléfono. Luego decide llamar a su casa -a la de ella-. Le responde la nana. No sabe nada de la señora. Avisó que llegaría un poco tarde. Llama a la casa de su mamá -la de ella-. No ha pasado por allí. Son las 7 de la tarde. El tipo vuelve a la esquina. Cruza de oeste a oriente. Luego de sur a norte. Luego de oriente a oeste. Espera. Son las 7 y 15. Decide partir. El tipo camina lentamente. Desea que sea un olvido. Prefiere el olvido a la tragedia. De todos modos solo era una cita. De colegas, de socios, de amigos, de antiguos amores. Tomar una copa y luego hablar interminablemente de sus ojos y reír y reír y reír y de pronto callar sus risas con un beso. Un beso chiquito, al comienzo. Un beso de su boca que esperaba, que deseaba que conocía detalladamente milímetro a milímetro. Su boca que por fin respondía en otro beso y reír y reír y reír.
El tipo piensa en lo oportuno del olvido. Se recrimina por andar en estas sandeces. Decide tomar una cerveza. Entra al bar. Es el bar donde tomarían la copa juntos. Ya pasó. Ya está hecho. Se sienta mirando hacia la calle. Decide cambiarse de asiento. Prefiere no mirar la calle. Pide una cerveza bien helada. Mira hacia el fondo. Bebe un largo trago de cerveza. El tipo cree que esta alucinando. Ve a la mujer que esperaba sentada al fondo a la derecha. Está con un tipo y ambos ríen. La mujer esta encantada con su acompañante. No lo ha visto, por cierto. La mujer tiene los labios pintados. Y ríe y ríe y ríe. El tipo que la acompaña calla su risa con un beso. Un beso chiquito, al comienzo. Un beso que la mujer responde con otro beso y ambos ríen. El tipo se bebe de un sorbo la cerveza. El tipo que está con la mujer no es su marido -el de ella-. El tipo piensa que la tipa es loca. Le da rabia. Pide otra cerveza. Observa los labios de la mujer. Se pone de pie y va hacia ellos -hacia los labios-. La mujer lo saluda amablemente. Pensé que nunca vendrías, le dice ella. El tipo mira al acompañante de la mujer. Sufre una impresión salvaje. Se paraliza, suda, tiembla, se estremece, se le cae la mandíbula inferior. El acompañante de la mujer es él mismo. Si, el tipo que está con la mujer es él. O alguien idéntico o una broma macabra. Ambos toman al tipo y lo sientan y le ordenan una cerveza. El tipo esta un poco mas repuesto. La mujer y él lo miran con ternura. Es decir, la mujer y si mismo lo miran con ternura. La mujer y si mismo se toman de la mano y ríen. Somos ustedes, le dicen. Yo no soy ella sino su proyección, dice la mujer. Somos sus deseos, sus anhelos, sus sueños, sus fantasías. Somos los encargados de concretar lo que ustedes tardan tanto. Somos una dimensión de la realidad. Vibramos en otro registro. Nuestra misión es abrirles el camino. Vibramos para que ustedes perciban nuestras vibraciones y puedan vibrar también. Nos besamos para que los besos no mueran, para impedir que ustedes acaben con ellos tragándoselos, quedándose con ellos como si fuesen peligrosos o mortales o estúpidos. Estamos aquí para salvar los besos, para darles un cauce, un poco de oxigeno, una esperanza de redención una posibilidad de salvarlos del infierno al que ustedes quieren condenarlos. Los besos son todo lo que somos.
El tipo no entiende nada. Solo se fija en los labios de la mujer. Ella sonríe. El tipo se acerca y la besa. Un beso chiquito, al principio. Un beso de aire, un beso al vacío, un beso a la pared un beso al afiche de Madonna, un beso que espera respuesta cerveza tras cerveza.

 
At 7:20 p. m., Blogger Alexander Strauffon said...

My Celebrity Crushes - Mis Celebridades Amores Platónicos

https://alexanderstrauffon.blogspot.com/2020/11/Top-10-Mis-Celebrity-Crushes.html

 

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